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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las mujeres que les gustan a los poetas (varones)... o los hombres que les gustan a las poetas (mujeres)

"Y ese mismo lunes Rodolfo tuvo que comprender que Samantha era, ante todo, una lástima, que hablaba más de lo conveniente en una mujer, era un defecto madrugador que probaba alguna de sus sospechas futuras, o de sus teorías, porque para un poeta no hay nada mejor que una fabriquera, o una oficinista, o cualquier atorranta de ojos versificables que sirviera específicamente para ser cantada en poesía, pero amada en prosa, con la impunidad de saber que la homenajeada no escribe, que el único loco e intelectual es uno y la otra una laburanta que debe obligatoriamente dedicarse a admirar al genio que le hace la concesión de poseerla. Ese verso, el de los versos, debe ser patrimonio exclusivo de uno solo de los contrincantes, porque dos poetas -hombre y mujer- lo mejor que pueden hacer es dedicarse a leer un librito a la antigua, discutir en alguna mesa redonda o amarse despreocupadamente pero sólo una vez."

Jorge Asís, "Flores robadas en los jardines de Quilmes"
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Estoy monotemático, ya lo sé... pero este tipo es un hallazgo. Realmente cada vez me cierra más la siguiente sentencia (hasta dónde yo se, propia y original): "Jorge Asís es a los años '70, lo que Roberto Arlt es a los años '30".
Diganme si la ironía que se vislumbra en este pasaje no es totalmente "arltiana"... Hay otras cosas, pero me las reservo para más adelante...

martes, 23 de septiembre de 2008

La carne picada puede servir para hacer empanadas o pastel de papas...

... el problema es saber de quién es la carne que se pica.

Este libro me obsesionó... en algún momento escribiré algo, sobre este turco. Por ahora les dejo el mejor diálogo, el más violentamente político, el que mejor expresa esa contradicción.

La escena es así: un escritor ex PC y un agente del ejército (que había sido su mejor amigo en algún momento) charlan en un bar. El escritor no sabe todavía si lo ha venido a buscar a él. Habla el botón:

"- Así me gusta, compadre, tenemos que salir alegres en las fotografías para que no crean que mataron a dos amargados, ja ja. Es tarde, turco. Porque si vos estás en la guerrilla, en este momento con seguridad te están vigilando. Y te ven, ponele, conmigo. Entonces a mí, al verme con vos, ante la duda, me matan. Y después te van a matar a vos, no te vas a salvar, no. Y si no estás en la guerrilla, y ahora los montos, o los erpes, me están siguiendo a mí… ¡a mí!, sí, ¡a mí!, ¡deben tener fotos mías así de grandes!, posters deben tener ya, ¿por qué te creés vos que me río siempre?... Ponele que me siguen y te ven ahora a vos, ahora, conmigo. Entonces a vos, ante la duda, te matan, y después me van a boletear a mí. Quiere que le diga la verdad, compadre, en el fondo me encantaría que usted fuera un guerrillero y no un cagón. ¿Y sabe por qué?... porque me volvería loco por invitar a compartir la mesa al que me sigue a mí y al que lo sigue a usted. No lo niegue, sería formidable, los cuatro aquí, emborrachándonos, contándonos la infancia, hablando de minas… Después, alegremente, nos reventaríamos a tiros…"

Jorge Asís, Carne Picada, 1981.